Análisis de la Canon Powershot G1 X Mark II por Javier Trapé

Con unas cuantas semanas ya en el mercado, la Canon Powershot G1 X Mark II, a pesar de ser una compacta sin óptica intercambiable, por sus reducidas dimensiones y altas prestaciones, se presenta como una opción inteligente como segunda cámara para aficionados avanzados o fotógrafos profesionales .
CANON POWERSHOT G1X MARK II

Hace poco más de dos años que la firma japonesa presentó el modelo anterior (la Powershot G1 X) diferenciándose de la prestigiosa saga “G”, sobre todo, por incorporar un sensor más grande (un CMOS de 18,7 x 14 mm), además de algunas otras excelencias. Con la G1 X Mark II, Canon da un paso hacia delante, modifica algunos aspectos que en el anterior modelo habían quedado cortos, mantiene la calidad y presenta un atractivo objetivo zoom de cinco aumentos, de 12,5-62,6 mm f:2.0-3.9, equivalentes a un 24-120 de paso universal.

Con estabilizador óptico, compensación de exposición (-3 a +3), una velocidad máxima de 1/4000 y mínima de 60 segundos. La sensibilidad se sitúa entre 100 y 12.800 ISO. Los JPGs directos de cámara mantienen un muy buen nivel de ruido hasta 800 ISO y son más que correctos subiendo hasta 1600 ISO. Su ráfaga es igualmente buena, proporcionando entre 3 y 5,2 fps, según se dispare en JPEG a RAW. Lo mismo puede decirse del modo macro, notablemente mejorado.

CANON POWERSHOT G1X MARK II

La primera sensación al tenerla en las manos ya es satisfactoria por su peso (560 gramos). Al contrario de quienes prefieren cámaras livianas, sobre todo en compactas, soy de los que valoro el peso de una cámara como un factor positivo, que tenga un buen agarre (se ha mejorado la empuñadura) y que los mandos sean fáciles de usar y estén relativamente a la vista. En esta Canon G1 X Mark II confluyen bastantes de estas condiciones. Relativamente pesada en comparación con otras de la competencia, la pantalla trasera es basculante (de 3 pulgadas y un millón de píxeles de resolución) y los botones para comandar las funciones son asequibles, a excepción –y esta es una apreciación subjetiva- del botón de visualización que, situado más o menos en la parte central superior del cuerpo de la cámara, no facilita precisamente su accesibilidad.


CANON POWERSHOT G1X MARK II

Los demás es lo que se espera de una cámara de su calidad y precio. No olvidemos que ronda los 900 € y sube hasta  1.100 € si se adquiere el pack con la cámara, un visor externo (bueno) y un estuche de piel de muy buena calidad y acabado. Y menciono lo de la calidad porque lo cierto es que la cámara proporciona fotografías de calidad superlativa y bien equilibradas, tanto si se dispara en automático, como en cualquiera de sus funciones manuales, aprovechando al máximo sus 13 megapíxeles.


CANON POWERSHOT G1X MARK II

A nivel de conectividad, algo tan en boga actualmente, la cámara ofrece Wi-Fi y NFC. En  modo vídeo permite grabar a resolución Full-HD  (1.080/30p,), aunque del vídeo poco puedo decir ya que confieso que no soy nada aficionado por lo que, a pesar de que prácticamente todas las cámaras que actualmente tengo lo incorporan, no lo he estrenado con ninguna.

Aquí tenéis unas muestras de su potencial.

XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II
XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II
XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II
XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II
XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II XAVIER TRAPE con Canon Powershot G1 X Mark II

 

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Javier Trapé

Javier Trapé

Licenciado en Historia y Ciencias de la Información at
La fotografía entró en mí sobre los 20 años, con una primera Pentax Spotmatic y formación completamente autodidacta.
Mientras estaba en la universidad, hacía fotos deportivas y de contenido urbano para El Mundo Deportivo y Tele/Express, donde pude aprender de fotógrafos de largo recorrido como Pepe Valls, Joan Bert, Antoni Campañà, los hermanos Pérez de Rozas y los hermanos Brangulí, entre otros.
Durante todos estos años, de la fotografía me han interesado siempre dos vertientes: las cámaras y la manera de poder aprovechar sus prestaciones al máximo, y la plasmación de un modelo de realidad a través de la imagen.
Tengo que confesar que, después de haber visto miles de fotos, soy de los que aún defiende la prevalencia de la idea sobre los aspectos formales del resultado final conseguido.
Javier Trapé

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