Profoto A1. Prueba de campo por Nicolas Reusens.

“El flash de estudio más pequeño del mercado”

Así es como comienza a describir el Profoto A1 en su web…

Un flash que puede usarse tanto sobre la cámara como fuera de ella, y que viene con una batería extraíble Li-Ion que promete una larguísima duración: ni más ni menos que 4 veces la duración de un flash “normal” a pilas.

Lo primero que me llama la atención es el diseño redondeado de su antorcha, y el efecto de luz difuminada, que logra una luz muy natural.

 

La interfaz es otro de los aspectos que más sorprenden nada más cogerlo, clara y muy nítida, y como todos los productos de Profoto, cuenta con un menú muy intuitivo y super rápido de gestionar. Es encenderlo y comenzar a trabajar. Se acabaron los menús engorrosos y tener que hacer un “master” para poder obtener unos primeros resultados aceptables.

Por supuesto, soporta TTL y HSS, así como modo manual e incluso puede usarse como trigger maestro de otros flashes de la casa.

Demuestra gran potencia y, tras varias pruebas y escenarios totalmente diversos, recicla de manera efectiva en 1,2 segundos a PLENA POTENCIA. Si además requiriésemos de menor potencia, el reciclado es inmediato, lo cual abre un nuevo mundo de posibilidades incluso para fotografía de naturaleza.

A nivel construcción, posee un tamaño muy correcto para lo que ofrece, y aunque comparado con sus hermanos mayores parezca de juguete, tiene una potencia sobrada para la mayoría de tareas, y en TTL es de lo más preciso e “inteligente” que haya probado, arrojando resultados sin casi tener que trastear en sus opciones.

 

Interesantes accesorios

El Profoto A1 cuenta con una montura magnética para enganchar accesorios a su cabeza, los “light shaping tools” o herramientas de modelado o difusión de luz. 

 

Por ejemplo, el Grid Kit es pequeño y portátil, e incluye dos grids que disminuyen la dispersión de la luz a 10° o 20°. Gracias a su montura magnética, se encajan fácilmente en el Profoto A1 y se pueden combinar con otras Light Shaping Tools del A1 para permitir distintos usos. 

 

La herramienta Dome Diffuser proporciona al flash A1 integrado una luz mucho más tenue y suave. Si se usa de forma indirecta para reflejar la luz en una superficie, ilumina suavemente al sujeto. Si se usa de forma directa, proporciona una iluminación suave y nítida. Muy útil para el tipo de uso que le he querido dar en fotografía Macro Extremo. Sinceramente, me quedé gratamente sorprendido al verlo funcionar por primera vez y observar que no sólo no decaía en cuanto a velocidad de refresco sino en cuanto a caída de potencia.

La herramienta Wide Lens te permitirá ampliar la luz de la antorcha del Profoto A1 para que su haz de luz sea más amplio cuando uses grandes angulares. Gracias a esta opción, el usuario puede crear una agradable y amplia luz, perfecta para cuando haya que realizar retratos en grupo..

También disponemos de geles de color y la herramienta Bounce Card para reflejar el flash en una superficie (como el techo) y así crear una imagen final más suave y menos directa.

Dispone también de una luz de modelado muy útil para hacernos una idea de sobre cómo va a incidir la luz y proporcionar luz adicional cuando la necesitemos. También cuenta con un zoom motorizado integrado y con control manual.

 

Romper con lo establecido

El Profoto A1 es un flash que rompe con todo y nos aporta una solución ligera y de luz circular (por fin un flash compacto y de haz redondo!), sin cables pero con potencia, y que incluso podemos poner sobre nuestra cámara…conectar y listo!

La pantalla es nítida y clara, y hasta un niño se hace rápidamente con su rueda de selección.

El “Air remote” o trigger inalámbrico es fácil e intuitivo, y posee las funciones más útiles, pero el flash ya lo trae también incorporado (receptor y control remoto AirTTL integrado).

 

Trabajando con el Profoto A1

Una de las cosas que más me han sorprendido es que la potencia NO disminuye con la batería casi descargada! el rendimiento se mantiene, y si bien termina por morir en el último disparo, el penúltimo sigue teniendo toda la energía disponible. Asombroso!

 

Lo pude probar tanto en una sesión con modelo como con fotografía macro, pero tuve que ingeniármelas para poder adaptarlo a mis “necesidades especiales”, ya que mis protagonistas tienen en ocasiones apenas 4 milímetros, y necesito poder realizar más de 20 o 30 disparos seguidos a entre 10 y 14 fps en cámara. Esto supone una velocidad de reciclado ENORME, velocidad que este flash me aportó sin despeinarse a aproximadamente el 50% de su potencia de salida, más que suficiente para iluminar a mis curiosas protagonistas, varias arañas saltarinas y algún que otro exótico insecto.

Para obtener la máxima profundidad de campo posible, aplico una técnica llamada focus stacking o “apilado”, que me permite utilizar el punto dulce del objetivo (cerrando uno o dos pasos desde su diafragma más abierto), pero a la vez lograr una nitidez imposible con un sólo disparo. Esto se consigue realizando varios disparos en ráfaga y apilando posteriormente la parte a foco de cada una de ellas, obteniendo una única toma final completamente a foco.

 

Valoración

Las dos únicas pegas que le he encontrado a este flash de Profoto son sólo aplicables a su utilidad Macro, una función para la que no fue diseñado. El precio, que puede parecer elevado, si lo comparamos con flashes diseñados específicamente para macro, como el twin flash Mt-26 de Canon termina siendo hasta ventajoso (ligeramente más barato, y además mucho mas polivalente, si contamos con su utilidad originaria como flash de estudio o para localizaciones exteriores). Su volumen, super compacto como flash de estudio, en su aplicación macro termina siendo una gran pega para según qué protagonistas, ya que tendremos que usarlo con un brazo para poder dirigir su haz de manera efectiva a poquísimos milímetros del frontal de nuestro objetivo (en ocasiones y a ampliaciones extremas, alrededor de 40mm).

Creo que es un flash de alto valor y calidad, sencillamente impresionante como flash para exteriores o como complemento de otros flashes de estudio más potentes de la casa. Si además logramos “domarlo” y obtener una luz difusa mediante “apaños caseros” y/o las light shaping tools, estamos también ante un flash para macro e incluso macro extremo.

 

En vídeo

Podéis ver mi pequeña review del Profoto A1 también en mi canal de YouTube 👇

 

Bravo Profoto!

 

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Nicolás Reusens

Nicolás Reusens

Colaborador en at Casanova Foto
Nacido en 1975 en Bogotá, fotógrafo autodidacta de origen sueco y actualmente establecido en Cataluña.

Su vida personal y profesional lo llevan de un país a otro y en ellos experimenta y desarolla su personal concepto de fotografía.

Toda su pasión va dirigida al mundo de la fotografía de naturaleza salvaje, empezando por el universo MACRO y pasando después por la Alta Velocidad en la que lleva a cualquier sujeto o escena fotografiada a un extremo de perfección estética.

Nada es imposible en su concepto de fotografía, desde captar una araña de tres milímetros cubierta de rocío a congelar el ultra rápido vuelo de un colibrí.

Para Nicolas Reusens ninguna escena es casual. El fotógrafo busca el instante más impactante, pero siempre tratando de lograr el máximo nivel de detalle en la imagen, algo casi imposible para el ojo humano.

Galardonado en múltiples de ocasiones, cabe destacar su primer premio en el concurso fotográfico Smithsonian 2014, finalista en el Sony World Photo 2013, o más recientemente su primer premio en el concurso nacional Pixall Natura 2015. Ha sido publicado en medios tan prestigiosos como National Geographic, la revista Time y en diversas publicaciones internacionales especializadas.

Su búsqueda de la imagen perfecta e hiperrealista lo llevan a mezclar la paciencia en la observación, el trabajo meticuloso y los últimos avances tecnológicos.

Podéis ver su trabajo en:
https://www.nicolasreusens.com/
Nicolás Reusens

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