Una historia, una imagen. Con Ángel García.

Una entrevista al fotoperiodista Ángel Garcia sobre la pandemia en Barcelona

Escucho el mar. Reconocer el sonido me resulta fácil, pero no esperaba encontrarla en la Barceloneta. Es verdad que procuro evitar este lugar, nunca me ha gustado, pero nunca reparé ni en el olor, ni en el volumen, ni en la textura de la arena en ese lugar: era nueva. Y también vacía, como las calles.

El único testimonio de vida son los autobuses de la ciudad que siguen su ruta. No he visto a nadie más desde que me despedí de Raúl, a la altura de la Barceloneta, donde sigo procesando el audio de su móvil ,enviado por un médico conocido suyo. Le explicaba que el panorama en urgencias y en las UCI ya estaba dejando claro que esto no se trataba de una gripe común, que esto se iba a poner muy serio. Como en Italia. Como en China.

Entrevista Ángel García

Ángel García

El estado de alarma entró en vigor. Sigo pensando en las nuevas medidas de seguridad que debo tomar a partir de ahora, mientras sigo en paralelo la playa de la ciudad. Mientras camino, miro de reojo la regleta de calles del barrio de la Barceloneta, que va repitiendo la misma imagen: vacía, sin comercios abiertos, bares cerrados, terrazas plegadas y luces de balcones y ventanas encendidas. El paseo termina en la zona de discotecas. Una pantalla publicitaria emite un vídeo en bucle. Se produce una sucesión de primeros planos de chicas, DJ, manos en alto, luces frenéticas que cruzan la sala interior.

Por un instante, se crea una situación distópica: ¿cuándo volveremos a vivir esto? ¿Realmente volveremos a vivirlo?

Msj de voz RS: Hey, ¿qué tal estás? Estaba pensando en ti. En el trabajo, queríamos ampliar el contenido del Blog y pensé en hacerte una entrevista sobre cómo estás viviendo la pandemia. 

Msj de voz AG: ¿Qué tal? Puedes contar conmigo. Hoy lo tengo complicado, estaré todo el día fuera. ¿Te va bien el domingo?

Entrevista Ángel García

Ángel García

–  No nos dan mascarillas para no generar miedo.

Me quedé perplejo con la respuesta de la agente de Guardia Urbana, al principio de las Ramblas, donde patrullan para controlar que los vecinos sigan las pautas marcadas. Estamos en estado de alarma, pero no quieren crear alarma social. No deja de parecerme contradictorio.

Me despido de ellas mientras me dirijo al Raval. Tengo un encargo para un diario sobre una persona mayor que vive confinada sola en su casa. Recibe la visita diaria de una asistente domiciliar, que la atiende y le proporciona la comida que suele recoger del comedor social. Cuando llego, me atiende desde la ventana y me invita a subir para realizar un par de retratos. Antes de entrar, ya estoy debidamente protegido. Ella me recibe amablemente, vestida con la ropa informal de casa y me invita a entrar para ponernos cómodos en su comedor. No olvidamos la ceremonia de mantener la distancia.

Nos sentamos junto a la mesa y charlamos un poco, de cómo los servicios de atención están colapsados, aunque de momento sus necesidades básicas están cubiertas. La soledad ya es su compañera desde hace tiempo, no la teme. Comparte conmigo que se siente como si estuviera en una isla desierta estos días, nunca había visto así la ciudad. Tampoco la he vivido así nunca, cada vez que me desplazo por ella, el privilegio y el vértigo me invaden. Le pregunto por las fotos. Ella no pone pegas. Procuro ser breve y nos deseamos lo mejor. Al salir de nuevo a la calle, me doy cuenta de que he roto su confinamiento. Iba protegido, pero no dejo de ser un agente de contagio. Decido que no volveré a pisar una casa ajena.

Msj. de voz RS: Perfecto, el domingo me va bien. ¿A qué hora te va mejor hacer la videollamada? ¿Por la mañana o por la tarde?

Msj. de voz AG: ¿Qué te parece si quedamos por la tarde a las diez?

Msj. de voz RS: Tengo que dormir al nene, pero a esa hora va bien. Nos vemos entonces.

 

 

Entrevista Ángel García

Ángel García

 

Los siguientes trabajos de estos días han sido mostrar una ciudad irreal hasta ahora: el silencio del parque de atracciones del Tibidabo, roto por las campanas de la iglesia, zonas turísticas totalmente desiertas o ciudadanos con mascarilla en el metro o en el barrio o haciendo la compra. En los supermercados, se ha perdido la cuenta las veces que se advierte a los consumidores que no hay problemas de abastecimiento, la gente se abalanza en tropel hacia los productos básicos.

Delante de mi ordenador, mi mente se divide en dos: una parte hace la criba de imágenes del día, las edita y las envía, la otra mitad está enviando mails, whatsapps y llamadas hacia los hospitales para poder entrar. Muchos contactos y compañeras enfermeras me van informando de que la situación dentro de los centros es crítica: los recursos son escasos, la información es nula o volátil, las UCI llenas, la incertidumbre flotante si vas bien protegido o no. La moral pende de un hilo constantemente. No entiendo cómo impiden documentar todo esto. Cuando más lo pienso más me exaspera. Si la gente quiere entender porqué estamos en estado de alarma, se debe poner rostro al monstruo. Sin embargo, han decidido esconderlo en un armario.

Entrevista Ángel García

Ángel García

La negativa se repite en las direcciones de los hospitales, en los directores de comunicación, en la Conselleria de Salut y en los gabinetes de presidencia. Su forma de plantearme la negativa es con diferentes formas:  estamos desbordados, no entran ni las familias, no decidimos nosotros, es por tu seguridad.

¿Mi seguridad?, ¿pensarán en mi seguridad cuando tenga que narrar un conflicto bélico en primera línea?, ¿o cuándo se produzca una catástrofe natural?, ¿o en una manifestación? Cuándo te envían para mostrar el impacto del Ébola, a miles de kilómetros de distancia, quieren ver todos los detalles, toda su crudeza, caos e impacto. Cuándo te toca en casa, empiezan las pegas. Lo llevan claro si piensan que me conformaré con sus excusas. Ya me encargaré yo de mi seguridad.

Chat de Whatsapp: 

20:20

Dame quince minutos más, que le costará dormir hoy.

 
  20:20

Ok. Hehehe.

22:13

Espera, que me descargo el Zoom.

 
  22:13

No problem. Avísame cuando te conectes

22:19

Ya está. Te envió el código de la reunión.

 
  22:19

No, espera, ya la genero yo, que tengo que grabar la conversación.

Ya lo tienes.

 

 

Entrevista Ángel García

Ángel GarcíaJosé Luis se despide de su familia a través de una videollamada. Lleva solo una máscara en una de las habitaciones del Hospital de Sant Pau. Una iniciativa en conjunto con las enfermeras, nos permite grabar la interacción de familiares con pacientes a través de dispositivos móviles. Estas acciones permiten rebajar la presión vivida estos últimos días. Yo la viví desde fuera, desgastándome mentalmente pidiendo permisos para entrar. Fueron dos semanas. Dos semanas peleándome cada día con los centros y gabinetes. Dos semanas de opacidad. En otros países no hubo tantas pegas, se entendió que tanto el servicio sanitario como el periodístico son esenciales. No ponían pegas ni a hacer seguimiento a las ambulancias. Cuando conseguí el primero, en un turno de seis horas solo capté dos servicios; uno por caída y otro por transporte. Lo poco que sabemos fue por las filtraciones en las redes, hechas con móviles por los mismos trabajadores, donde muestran las carencias del material y la improvisación de recursos. Supe después que muchos se la jugaban colgando esas imágenes.

O no querían mostrar esas carencias o tal vez querían ocultar su falta de experiencia para dirigir este suceso. O ambas a la vez.

Aunque las televisiones locales intentan reconstruir lo vivido esos días, con testimonios y hechos, solo consiguen emitir una versión descafeinada y sin azúcar. Dando la sensación que esto ya pasó hace meses, como si lo peor hubiese pasado ya. Como si esto no se volviera a repetir. Ahora que todo se ha relajado, son ellos los que me llaman para ir a fotografiar y documentar. No puedo dejar de ir, pero tampoco dejo de sentirme usado. Es como si contribuyera a un lavado de cara.

Dos semanas.

Entrevista Ángel García

Ángel García

 

Videoconferencia Zoom:

Hey, merci por tu tiempo. Me apetecía mucho hacer la entrevista, pero también el poder charlar un poco de tú a tú, que siempre que coincidimos, vamos liados.  

Sin problemas. Estos días están siendo intensos, pero no tenía ningún problema en participar.

Tú,  ¿todo bien?

 

Recogen el cuerpo embalsamado. Desinfectan. Lo introducen en el ataúd. Desinfectan. Cierran el ataúd. Desinfectan. Nevera. Aunque este es el procedimiento ante la llegada de los fallecidos al tanatorio, el volumen de trabajo obliga a encontrar nuevos espacios para su almacenaje. No tardo en descubrir la nueva ubicación cuando entro en el parking. La imagen de todas esas plazas ocupadas sin ningún vehículo no me deja indiferente. Aunque es más duro para mí cuando voy a Terrassa para entrevistar a una empresa dedicada a la fabricación de ataúdes. Parecía caminar entre montañas. Los operarios los fabrican en cadena invirtiendo tres minutos en cada pieza. Su capacidad normal era la de construir entro ochenta y cien ataúdes al día. Estos días pueden llegar hasta los cuatrocientos. El gerente me comenta que en Catalunya había una producción de ochocientos ataúdes diarios. Los números no me cuadran, pues la máxima de fallecidos oficiales apenas llega a una cuarta parte.

Entrevista Ángel García

Ángel García

Tres familiares son los escogidos para despedir a su difunto. Espero junto a ellos delante las puertas cerradas del cementerio. Estamos en silencio mientras una sensación fría nos atenaza. Nos dejan claro el protocolo: se entra, se deposita al fallecido y se parte. A la llegada del transporte, nos acompañan hasta el lugar del nicho. Los operarios nos esperan y maniobran con destreza. Recolocan la losa. Tres segundos de silencio. No da tiempo ni para llorar.

Verlo dentro de la caja por última vez, no está permitido.

Videoconferencia Zoom:

Te explico lo que tenía en mente: hoy quería hacerte la entrevista de modo convencional, pero al transcribirlo, tenía pensado darle un enfoque más narrativo. Ante todo, quiero mostrar la vivencia de un fotoperiodista, pero detrás de la cámara. Y viendo tu trabajo estos últimos días, tal vez podrías compartir el tuyo.

Bueno, tal vez pueda aportar algo.

 

Entrevista Ángel García

Ángel García

 

 

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Ramón Serra

Ramón Serra

Técnico comercial en Barcelona at Casanova Foto
Desde que tengo uso de razón, la vieja cámara analógica de mi padre, una Canon A-1, ha sido un elemento hipnótico en mi vida. Cuando agarré suficiente coraje para empuñarla, todo lo demás cayo por su propio peso. Aprendí de la mirada de Bresson, Capa, Doisneau, Koudelka, Parke, Alix y tantos otros. Por lo demás muchas fotografías acumuladas y pares de zapatos desgastados. Dentro de la fotografía he ido tocando casi todas las teclas, pero el fotoreportaje ha sido siempre mi debilidad. Transmitir esta pasión siempre me ha resultado placentero, ¿Y donde hacerlo mejor que en Casanova Foto?
Ramón Serra

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1 comentario

  1. Laia dice:

    Fantàstic!

    Posa els pèls de punta pensar en totes aquestes situacions i en com ens afecten més que les que succeeixen lluny de casa nostra.

    Felicitats per l’article :-)

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